Francia. Ruta de los pueblos medievales

Fechas: 6 días -20 al 25 de agosto 2013-
Recorrido total: 2.120 Km
En solitario con acompañante

Tan sólo disponía de 5 o 6 días para hacer una escapada en moto. El destino elegido sería una ruta relativamente cercana. El día antes de la salida todavía dudaba de cuál seria la ruta. Decidido, será el sur de Francia y, en esta zona, la ruta de los pueblos medievales. Lo único que tenía claro era que, después de haber rodado por la comunidad de Navarra en el mes de mayo de este mismo año, tenía que volver a pisarla, de modo que, fuera donde fuera, rodaré por esta atrayente comunidad, la de Navarra.

Ruta realizada:

1º día; martes 20 de agosto -590 Km-
Valencia, Zaragoza, Pamplona, Zubiri, Erro, Espinal, Burguete, Roncesvalles, St-Jean-Pied-de-Port.

2º día; miércoles 21 de agosto -220 Km-
St-Jean-Pied-de-Port, Lacarre, Irissarry, Hasparren, La Bastide-Claerince, Urt, Biarrote, St-Martin-de-Hinx, St-Jean-de-Marsacq, Belin-Béliet, Le Barp, Burdeos.

3º día; jueves 22 de agosto -240 Km-
Burdeos, Castillon-la-Bataille, Bergerac, Perigueux, Les Eyzies-de-Tayac, Sarlat-la-Canéda, Les Eyzies-de-Tayac.

4º día; viernes, 23 de agosto -190 Km-
Les Eyzies-de-Tayac, St-Cyprien, Beynat-et-Cazenac, La Roque-Gageac, Rocamadour, St-Cirq-Lapopie, Cahors.

5º día; sábado, 24 de agosto -235 Km-
Cahors, St-Antonin-Noble-Val, Cordes-Sur-Ciel, Albi, Castres, Mazamet, Cascassonne.

6º día; domingo, 25 de agosto -645 Km-
Carcassonne, Narbonne, Valencia.

Ruta completa:

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1º día; martes 20 de agosto -590 Km-
Valencia, Zaragoza, Pamplona, Zubiri, Erro, Espinal, Burguete, Roncesvalles, St-Jean-Pied-de-Port.

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De Valencia a Pamplona, son unos 490 km. Lo hacemos por autovía, hasta Zaragoza, con el fin de adelantar y subir al norte lo más rápido posible.
Salimos a las 8.15, ya el calor se hacía notar. A las 11 desayuno en los Maños -Albentosa (Teruel), este sitio me gusta-. La siguiente parada en Cariñena para repostar, tanto la moto

como nosotros.








Ya en Pamplona, nos tomamos un tiempo para hacer un ligero descanso y hacer un breve recorrido por las calles del "Encierro". 
El ayuntamiento de Pamplona.

Antigua calle del Mentidero -ahora, calle de Merdaderes-


Bajada de Mercaderes.



Curva de la Estafeta

Calle de la Estafeta

En la calle Estafeta se concentran multitud de cervecerias, tabernas y locales que invitan a entrar y degustar deliciosas tapas, típicas de la zona.

Optamos por el Bodegón Sarria. Buen lugar para tapear.

Así, lo hicimos.

Continuando por Estafeta, -tramo recto, mas largo del encierro-,

y el último tramo de Telefónica, el recorrido llega al callejón de la plaza de toros. Donde termina el encierro de cada día, durante los Sanfermines.

Salimos de Pamplona avanzado el medio día, con un calor de justicia. La carretera N-135, nos llevará hacia Roncesvalles.
Antes de llegar a Erro, un mirador hace que detengamos nuestra marcha para contemplar las hermosas vistas que desde aquí se aprecian.


El camino de Santiago, pasa por aquí mismo.


Entre la numerosa vegetación, podemos apreciar los pequeños arbustos donde, las moras se entremezclan con los arándanos.

Después de bajar un pequeño puerto, enlazando curvas, llegamos a la población de Erro.

Atravesamos el pueblo-calle de Aurizberri/Espinal, en el norte de Navarra.

continuamos la ruta Jacobea, que atraviesa los Pirineos.

hasta llegar a Roncesvalles. Todo un hito en el Camino de Santiago, como punto de partida de la Ruta Jacobea en su camino hacia Santiago de Compostela.

Colegiata de Roncesvalles

Tras una breve parada en una terraza al lado de la colegiata, donde el ir y venir de peregrinos es constante, continuamos unos pocos kilómetros más para abandonar Navarra y pasar a Francia.

Había que repostar en España antes de pasar la frontera. Valcarlos, tocando la frontera con Francia, fue el lugar. Más allá era Francia.

Y al poco llegamos, ya en Francia, a la bonita población de Saint-Jean-Pied-de-Port.

Esta población es tremendamente turística además de punto de partida de peregrinos. Tenía dudas de encontrar algún hotel con habitaciones libres a un precio razonable. 
Tuvimos suerte y lo encontramos: "Hotel Continental" en 70 € habitación doble. Desde la terraza de la habitación, estas eran las vistas. 

Los Pirineos al fondo. Y en el patio interior del hotel, lugar para mi moto -mejor, imposible-

Tras el descanso oportuno y con ropa cómoda para callejear, después de los 590 Km. recorridos en nuestra primera jornada, una vuelta por la población, antes de la cena.
Esta población, cada vez con mas frecuencia, es la elegida por los peregrinos para iniciar el Camino de Santiago. El camino Francés -el camino de todos los caminos-. Dista de la frontera a unos 8 km. y, para los caminantes tiene el atractivo de cruzar a pie los Pirineos sorteando un desnivel de unos 1200 m. hasta llegar al final de la etapa en Roncesvalles, ya en España.

La Puerta de Santiago.




Rue de la Citavelle
Calles medievales



La impronta de los peregrinos es continua es esta calle.




La cárcel de los obispos.

Una de las entradas a la ciudad amurallada.



Torre-Iglesia de Notre-Dame.

Donde se encuentra esta puerta de la ciudad que nos saca al puente medieval.

Desde el cual se obtienen estas preciosas vistas. Enfrente el puente por el cual va la carretera.


El puente romano sobre el río Nive.

Casas y terrazas sobre el rio.

Después de cenar, justamente en la terraza de la izquierda. Restaurante "Le Relais de la Nive". Así se veía el puente romano sobre el rio Nive en una noche de luna llena.

2º día; miércoles 21 de agosto -220 Km-
St-Jean-Pied-de-Port, Lacarre, Irissarry, Hasparren, La Bastide-Claerince, Urt, Biarrote, St-Martin-de-Hinx, St-Jean-de-Marsacq, Belin-Béliet, Le Barp, Burdeos.

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Apenas unos 200 km nos separaban de Burdeos donde tenía pensado hacer parada y fonda y así, dedicar el resto de la jornada a visitar la ciudad y empezar la ruta del los pueblos medievales la mañana del dia siguiente..

Planteé este tramo por carreteras muy secundarias, tanto que a veces pensaba que andaba perdido. Sucesión de prados y bosques jalonan este tramo. Si bien es cierto que las carreteras son muy estrechas y con muy poco tráfico pero, desde luego, cuando te cruzas con un vehículo este ocupa toda la calzada y resulta un tanto peligroso.

En el departamento de Landas en la región de Aguitania los prados y los bosques se suceden continuamente.


de vez en cuando, se hace imprescindible tirar de mapa regional.

Unos 50 km por estas carreteras hacen que,

al llegar a Urt, te reencuentres de nuevo con la civilización. Urt, situada en la ribera del rio Adur.

Bonito puente de hierro sobre el río, en Urt.

Al medio dia llegamos a Burdeos. Nada mas llegar, el objetivo es buscar hotel. La ciudad merece una visita un tanto sosegada. Burdeos es la capital de la región de Aquitania. Y una de las más importantes de Francia. 


La catedral de San Andrés es el templo mas destacado de la ciudad.

fachada principal de la catedral

Por toda la ciudad descubriremos esculturas, expuestas al aire libre, de un artista catalán.


Al lado de la catedral y totalmente separada de ella, se encuentra la Tour Pey-Berland.

Peleando contra el calor a precios prohibitivos una pinta 7.40 € y no era Paulaner. El Nestea 4 €.

El Palacio Rohan, construido como sede del arzobispado y actual Hotel de Ville.

El patio del Hotel de Ville. Con dos esculturas de Jaume Plensa


En este trasluz se aprecian mejor las esculturas.

Arte antiguo visto a través del actual.

callejeando por Burdeos.






Otros rincones de la ciudad.





El Gran  Teatro, uno de los edificios más bellos de Francia en su género. Fue construido entre 1773 y 1780. Su estilo clásico, con su columnata y las doce estatuas que representan a musas y diosas, hacen de su fachada una grandiosa obra de arte.

Justo enfrente del Gran Teatro se encuentra el Gran Hotel de Burdeos.

La Explanade des Quinconces es un gran espacio rectangular ubicado junto al rio, decorado con dos grandes columnas.

Junto a este espacio se sitúa un monumento emblemático en la ciudad. El monumento a los Girondinos, de finales del siglo XIX, con una gran columna central. En lo alto de la misma, aparece un alegoría de la libertad rompiendo las cadenas de la opresión. Dos magníficas fuentes de bronce adornan su base, dedicadas a la República y la Concordia.

Lujosa tienda para lujosos caldos -vinos de Burdeos-.

Detalle del escaparate.


Por la noche, no se puede dejar de recorrer el paseo que bordea el río Garona. Las plazas de La Bolsa, el Parlamento, numerosas fuentes y multitud de terrazas donde degustar una buena cena y, sobre todo dar cuenta de un buen vino de Burdeos. Mirando la parte derecha de la carta, puedes cenar a buen precio.

En esta extensa fuente se puede uno descalzar y con el agua por los tobillos dar un refrescante paseo.

Otra escultura del catalán Jaume Plensa.

Porte de Cailhau (1494-1496). Dedicada al rey Carlos VIII

El rio Garona y su espectacular Puente de Piedra, con la luna como testigo. El Pont de Pierre fue mandado a construir por Napoleòn Bonaparte entre los años 1810 y 1822.


3º día; jueves 22 de agosto -240 Km-
Burdeos, Castillon-la-Bataille, Bergerac, Perigueux, Les Eyzies-de-Tayac, Sarlat-la-Canéda, Les Eyzies-de-Tayac.

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Salimos de Burdeos, por el Pont de Pierre, con sus 486 metros de longitud y 17 arcos de media luna, salvando el rio Garona que, aunque nace en España, en el Valle de Aran, discurre su mayor parte por Francia.

Con esta bella imagen abandonamos Burdeos. El Puente de Piedra sobre el río Garona. Al fondo destaca la iglesia de Saint-Michel, basílica de los siglos XV y XVI donde destaca su aguzada flecha de 114 metros, una de las más imponentes de Francia.

Recorriendo los viñedos de Burdeos.

Para llegar, por carreteras comarcales y siguiendo la estela del río Dordogne, a Berderac, después de casi dos horas. Es en esta población donde empezamos con la ruta, propiamente dicha, de los pueblos medievales.
La entrada a la población la hacemos atravesando este bonito puente sobre el río Dordogne.

Nos encontramos una población bellamente adornada por guirnaldas.


Iglesia de Saint-Jacques, de fundación romana. Se encuentra en el itinerario del Camino de Santiago. Al quedarse pequeña para albergar tantos feligreses...

...en el siglo XIX, se construyó la iglesia de Notre Dame de Bergerac, de estilo neo-gótico. Su campanario tiene 80 metros de altura.

Recorriendo sus callejuelas.

El patrimonio de Bergerac se conserva y se renueva respetando los estilos arquitectónicos de los siglos pasados.

Casas con entramados de madera.

Ningún rincón ni plaza se escapa de los adornos florales.

Claustro de los Recoletos-Casa de los vinos. Construido entre los siglos XII y XVII, el claustro combina el ladrillo y la piedra.

Hermosa galería renacentista en el patio.

La bodega de los monjes, que estaba dividida en dos depósitos, uno para el grano, y el otro para las barricas de vino destinadas al transporte en gabarra por el río, es sede actualmente de las reuniones de la 
"Conferencia de los Cónsules de la Vinée".

Costó aparcar la moto en la parte antigua de la población, pero al final...tuvo su hueco.



Cyrano de Berderac, escritor francés nacido en París y, que nada tiene que ver con esta población. En cambio como buenos franceses, han sabido aprovechar el nombre adoptado por él, como marketing publicitario.

Aún sin este reclamo, es una ciudad con mucho encanto.

Pinocho, casi a tamaño natural ¿o se trata de Cyrano?

abandonamos Berderac...

para dirigirnos a Perigueux, que dista a unos 50 km hacia el norte. A la entrada de esta población encontramos una "Passtiserie", con muy buena pinta y una sombra envidiable para la moto y para fumarme un cigarro sentado en un banco. Decidimos tomar fuerzas antes de visitar esta población.

Perigueux está situada a orillas del río Isle, afluente del Dordoña


Catedral Saint-Front


Casas medievales a orillas del río Isle.


Casa Pastry




Buen gusto para exhibir las frutas y verduras a pie de calle.

vista parcial de la Catedral.











Cuando faltaban algo mas de 20 kilometros para llegar a Sarlat-de-Canéda, -nuestro siguiente destino de la jornada-, nos sorprendió encontrarnos con la población troglodita de Les Eyzies-de-Tayac. Decidimos pues, quedarnos en este lugar, en caso de que encontrar hospedaje..

Fue en el año 1868, cuando el geólogo Louis Lartet, descubrió los primeros cinco esqueletos de cromañones, los ejemplos más antiguos conocidos de Homo Sapiens, en este abrigo rocoso de Cro-Magnon. También en este abrigo se encuentran las casas trogloditas.
Dominando la villa de Les Eyzies, observamos la estatua del "Hombre Primitivo", cuyo autor es Paul Dardé. 


Lo intentamos aquí, en un viejo molino al lado del rio. Uno de esos pequeños hoteles con encanto.

No había plazas...

Cuando ya lo dábamos todo por perdido, nada mas salir de la población, encontramos este lugar.

Aunque no teníamos muchas esperanzas. Sí habían plazas. Además a un precio de risa y con desayuno incluido 35 € -llegué a pensar yo, que por la noche nos saldría el de la Moto-sierra-.

Eso si, nosotros mismos nos tuvimos que inscribir. en una octavilla de papel recortada a mano. Claro con ese nombre de "PREHISTO". Te puedes esperar cualquier cosa.

Con la tranquilidad de tener un lugar para pernoctar y, tras un breve descanso y ropa mas cómoda nos dispusimos a visitar el pueblo de Sarlat, -lo teníamos a unos 20 kilómetros-. Cenaríamos en Sarlat y volveríamos aquí a pasar la noche.

Sarlat-la-Canéda está situada en la región de Aquitania, departamento de Dordoña. Está catalogada como ciudad medieval. Claro, por eso estamos aquí.


Catedral de Sarlat


Campanario románico de la catedral, uno de los pocos restos de la antigua Abadía benedictina.

La maison de la Boétie. Casa de entramado de madera del siglo XVI. situada frente a la catedral, es el lugar de nacimiento del escritor y estadista Étienne de la Boétie (1530-1563), victima de la peste a los 33 años.

Situada en una animada plaza.







Sarlat es una de las más célebres ciudades de arte y de historia medieval de Francia y la primera localidad de Europa por el número de edificios protegidos por metro cuadrado.

Espectáculos callejeros que rememoran el medievo.



Callejones que te trasladan a otros tiempos, donde puedes encontrar...

este tipo de ventana



o esta puerta.


La oferta gastronómica es abundante. Pero aquí, lo que no tienes que ir es con prisas.

Por la noche, la lograda iluminación de los edificios, hace todavía mas bella esta villa. Desde el balcón de "La Cour des Poetes", lugar donde cenamos, teníamos estas relajantes vistas.


Colorido y tentador, este escaparate de elaborados productos de chocolate, cuya moderna decoración contrasta con el entorno.

Después de cenar en Sarlat, volvimos a nuestro poblado troglodita y aquí si, cayó el gin-tonic, con el "Hombre Primitivo" como testigo.


4º día; viernes, 23 de agosto -190 Km-
Les Eyzies-de-Tayac, St-Cyprien, Beynac-et-Cazenac, La Roque-Gageac, Rocamadour, St-Cirq-Lapopie, Cahors.

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Listos para emprender la cuarta jornada. La noche muy apacible -sin el de la Moto-sierra-

Al pasar por St-Cyprien. Festival de espantapájaros.

En la ruta aparecen, escondidos tras una curva, castillos perdidos en un denso bosque.

Llegamos a Beynac-et-Cazenac. Pueblo clasificado con el sello de calidad "Les plus beaux villages de France" (Los pueblos más bellos de Francia)

situado al costado del río Dordogne.

El castillo imponente de Beynac-et-Cazenat, que alguna vez fue sitiado por Ricardo Corazón de León.



Nos acercamos al imponente castillo.

Entrada al castillo

Otro pueblo de cuento.



La fortaleza.



las viviendas a pie del castillo.

sus vericuetos.

El tiempo, parece no pasar, por estas callejuelas.empedradas.


Continuamos la ruta medieval y llegamos a la locoalidad de La Roque-Gageac





Sus casas medio trogloditas

Barcazas en el río Dordogne.

Mi moto también en el Dordogne, pero afuera. Y, mientras yo, a por una San Miguel a precio francés 4 € a pie de barra. Y nos quejamos aquí...

Pueblo construido entre los acantilados de piedra caliza y el rio Dordogne.

Detalle de sus casas, enclavadas en el acantilado.

Algo mas de 50 kilómetros nos separan de la siguiente población. La ruta es espectacular, tanto por su trazado como por los lugares que atraviesa.


Y llegamos a las zona del Foie-gras. La materia prima, campa a sus anchas, no sospechando lo que les aguarda.

Con lo felices que se le ve...-Granja de patos, a escasos kilómetros de Rocamadour-.





Antes de llegar a Rocamadour, pasamos por una pequeña población abarrotada de restaurantes, tiendas de souvenirs y zonas de aparcamiento, L´Hospitalet. Lo que más sobresale es la gran cantidad de peregrinos que hay por todas partes. 

Es un lugar sencillo pero con bellas construcciones. Me dio la impresión que era este el lugar ideal para abastecernos, tanto la moto como nosotros. 


Las vueltas que dí en L´Hospitalet, para encontrar este surtidor de gasolina. Claro, cuando lo vi, no me extrañó en absoluto, estaba casi dentro de un kiosko.

En L¨Hospitalet encontramos un mirador natural, de donde podemos disfrutar de una hermosa vista del valle.

...del propio L´Hospitalet...

...y de Rocamadour.

Antes de bajar hacia Rocamadour y, tras descubrir la terraza de un restaurante "L'Explanade", estratégicamente situada al borde de un acantilado.

Y con una vista formidable de Rocamadour, totalmente colgado en las rocas, decidimos quedarnos a degustar los productos típicos de la zona. Pero yo, lo que quería, era lucir la camiseta del MAV...

Rocamadour se encuentra en la Región de Lot. Su denominación se debe, a la unión de la roca sobre la que está asentada y el nombre de un monje llamado Amadour. Siempre ha estado vinculada con las peregrinaciones y el Camino de Santiago. Es la segunda ciudad más visitada de Francia.

"Ella", como es su costrumbre, también tomó un sitio privilegiado para contemplar a dónde nos había traido.

Rocamadour, estampa de postal.

Acercándonos a la población


Puerta de entrada a la población. La evitamos cuando vimos lo concurrida que estaba su única calle.

la carretera serpentea hasta llegar al valle.

prefirimos contemplarla desde sus alrededores.

Desde el valle a orillas del rio.


Se van sucediendo los lugares en los que tienes que hacer esfuerzos para no bajar de la moto a cada instante.


rodando por bellos parajes

carreteras sinuosas casi incrustadas en la roca

donde no falta detalle que te atraiga.

y, de nuevo nos encontramos

En otra bella población: St-Cirq-Lapopie. Como si fuera uno de esos pueblos que, en miniatura se colocan en el belén. Porque ¿aún se ponen los belenes en navidad, no?

Pasó por mi cabeza las sensaciones que, un año atrás, había tenido al rodar por lo Alpes.

Allí -en los Alpes-, se encadenaban los tornantis. Aquí, los pueblos de ensueño.


Saint-Cirq-Lapopie, está clasificada también en la categoría de "los pueblos más bonitos de Francia". Situada en pleno corazón del Parque Natural des Causses du Quercy, a orillas del río Lot.

Nos adentramos en sus calles y dejamos que el tiempo pase.

recorriendo estos bellos rincones

con fachadas engalanadas de frondosas plantas.

y multitud de curiosos detalles en rincones y esquinas.

tranquilidad es lo que te trasmite estos rincones.

aunque algunos cuestan más de descubrir. Los racimos de uva colgando sobre la mesa parecían de plástico, pero no. Los toqué.



Fachadas con entramados de madera.

ventanas con rejas de factura medieval.







La iglesia gótica construida sobre una capilla romana

suelos empedrados.

balcones de madera colgados en las fachadas.



Si, había muchos visitantes, pero no resultaba en absoluto un agobio.

uniformidad en los tejados.

panorámica del valle con el curso del río Lot.

Un pueblo de 200 habitantes repleto de recursos patrimoniales.




Un paseo por el tiempo a través de sus callejuelas.





Lo mismo he pensado alguna vez, pero en los cascos de moto viejos.


Y volvemos, para partir.

Abandonamos St-Cirq-Lapopie, no sin antes detenernos en un mirador que existe a unos pocos de cientos de metros al salir en dirección al siguiente destino. Desde este mirador podremos contemplar otra perspectiva de la población, colgada en la roca a orillas del Lot.

Tomamos rumbo a Cahors, siguiendo el curso de rio Lot. Carreteras muy secundarias, gracias a lo cual, aunque estos pueblos son turisticos, no existe la masificación. 
Cahors, bañada por el rio Lot, navegable para pequeñas embarcaciones.

.
Desde el paseo que bordea el río Lot.

Panorámica de la ciudad.

El río prácticamente rodea a la ciudad, haciendo una enorme curva. Cuatro son los puentes construidos sobre el Lot.

El más famoso es el puente Valentré, símbolo de la ciudad. Franquea el río con tres torres fortificadas. Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Iglesia Saint-Urcisse de Cahors.


Catedral de Saint-Étienne.

Mercado de  Cahors, justo al lado de la catedral y junto al hotel que pillamos: "Le Coin des Halles", muy céntrico y a buen precio.

Rincones de la población

en su viejo castro.




Constucciones medievales en Cahors. En primer término el Hotel Roaldés.

El puente de Valentré hay que visitarlo también de noche. Y mientras ésta llega...

pasearemos por él 

por los jardines de sus alrededores.

de donde obtendremos detalles de su monumentalidad. Cenaremos a escasos metros del puente: restaurante "Au Fil Des Douceurs" y...cuando hayamos terminado...

habrá llegado la noche. Y el viejo puente quedará reflejado en las aguas del río Lot.


5º día; sábado, 24 de agosto -235 Km-
Cahors, St-Antonin-Noble-Val, Cordes-Sur-Ciel, Albi, Castres, Mazamet, Cascassonne.

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Esta vez la moto durmió a la intemperie. Rodeada de flores, pero al raso. Nos preparamos para emprender la jornada del día.

La ruta hasta el siguiente destino trascurre por parajes muy solitarios, con carreteras de muy segundo orden.

Aunque de vez en cuando encontramos signos de civilización.

porque queda claro que estamos rodando por la Francia rural.

Uno espera que cuando le saquen un vídeo sea "a lo Miguel Silvestre", con la moto a dos palmos de un acantilado, o con alguna serpiente venenosa que trepa por el tubo de escape y se nos queda a dos dedos de atizarnos un mordisco en el cuello, ¡Pues no! Comiendo prunas encaramado a un ribazo. Anda que...


Estas carreteras da gusto transitarlas. La soledad de estos parajes te hacen sentir sensaciones difícilmente explicables.

St-Antonin-Noble-Val, en la ribera del río Aveyron. Esta población la pasaremos de largo para llegar muy pronto a...

Cordes-Sur-Ciel. Un pueblo medieval situado sobre un monte y rodeado de cuatro murallas.

Puerta de entrada a la población. Lo pienso mejor...

Y dejo la moto fuera de la muralla. Custodiada por las viejas piedras.

ya dentro de ella -la muralla-, podemos contemplar desde este mirador.

una bella panorámica de los alrededores de la villa.


y de las casas, en el interior de la muralla.

Detalle de paredes de piedra revestidas con tupidos mantos de vegetación.

Volvemos a la puerta de entrada. Esta vez a pie.

Es imprescindible patear esta bella población.

Subir por sus empinadas calles a la iglesia

mientras nos deleitamos con sus bonitas casas, con entramados de madera en sus fachadas.


Hasta llegar a la iglesia de San Miguel.





sus calles, estrechas y tortuosas forman un laberinto digno de recorrer.


La piedra predomina en todas las construcciones.







Bonito rincón enriquecido con una bella fachada gótica.

Detalle de la fachada.


Mercado cubierto. Antiguo mercado medieval del siglo XIV, con columnas de piedra, característico del gótico meridional. Actualmente ocupado por la terraza de un café.

Llegamos a la parte superior de la ciudadela,

Una bonita y animada plaza.

Con viviendas muy singulares

Y un mirador de donde podemos contemplar una panorámica del valle.

Recorremos la población en sentido contrario, bajando por otra calle.



Otra perspectiva de la iglesia de San Miguel

y un bello rincón, en la puerta de entrada a la iglesia.


Esta calle, como todas, empedrada, nos llevará de nuevo a la puerta por donde hemos entrado.

La Porte des Ormeaux.

Puerta del siglo XIII

Otras puertas. Estas, de las casas de la ciudadela.
















Las fachadas de los comercios son respetuosas con las antiguas construcciones.


Abandonamos esta población, por la misma puerta que hemos entrado, siguiendo la ruta marcada del dia.

que nos llevará, con la amenaza de lluvia, pisándonos los talones a Albi. Y así llegamos, con una tenue llovizna, a esta localidad.

La Ciudad episcopal de Albi forma parte, de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Panorámica de la Ciudad. En primer término el río Tarn y el Puente Viejo. 

El Puente Viejo sobre el río Tarn, uno de los más antiguos de Francia, que nos servirá de entrada a la ciudad.

Otra perspectiva de la ciudad desde el Puente Viejo.

Fueron las arcillas de este río la materia prima para elaborar los ladrillos rojos que caracterizan su arquitectura, casas, iglesias, molinos, etc. En primer plano un antiguo molino a orillas del Tarn..

Catedral de Santa Cecilia de Albi, que data del año 1282.

Fachada principal de la Catedral.

Detalle de la fachada.


Calles de Albi.

Fuente adornada con reliquias del pasado.

La lluvia persistente hizo que en Albi, estuviéramos el tiempo justo de comer en una acogedora terraza al lado de la Catedral y continuáramos hacia nuestro destino final de la jornada: Carcassonne.
La ruta hasta Carcassonne nos lleva por una bella carretera, con un asfalto impecable y buenas curvas, entre los frondosos bosques que conforman la Montagne Noire -Montaña Negra-.
A la subida de un puerto encontramos el mirador "Plo de la Bisé", desde donde obtenemos esta panorámica de la localidad de Mazamet.

Y unas espléndidas vistas de esta zona montañosa. 

Perdida en el cerro de una colina, en las gargantas del Arnette, se encuentran las ruinas de Hautpoul, antigua ciudad de Mazamet apiñada en torno a la iglesia de Saint-Sauveur.

Habia parado de llover. Aún con el asfalto mojado...


...rutear por la Montagne Noire, incluida en el parque natural de Haut-Languedoc, es una auténtica gozada.

para disfrutar, tanto de curvas, como de rectas. Bellas rectas.

Llegamos a Carcassone, a primera hora de la tarde. Hotel Montségur. Un hotel con encanto ubicado en una mansión del siglo XIX, seria nuestra "choza" para pasar la última noche del viaje.

La moto aparcada en un lugar preferente en la entrada del hotel.

El primer destino, lógicamente era visitar la antigua ciudadela de Carcassonne.


Con ropa mas cómoda, nos dispusimos a realizar el último recorrido por este "viaje a las piedras".

La ciudad histórica de Cascassonne, popularmente llamada la Cité, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Está catalogada como Grand site national, y su castillo y murallas como Monumento histórico por el estado francés.



El carácter defensivo de la Cité a lo largo de su historia a determinado la complejidad de su arquitectura, donde se refleja notablemente el arte militar. La doble muralla y sus dimensiones constituyen una enorme fortaleza.


Impresiona contemplar el impecable estado de conservación de esta fortaleza.





Catedral de Saint-Michel en Carcassonnl.


Contrasta también, en comparación con los pueblos anteriormente visitados, el enorme bullicio de gente que abarrota las calles de la Cité. Se nota que Cascassonne está dentro de las rutas turísticas.



Anocheciendo, pero el ambiente en las calles continúa siendo apabullante.




Con una iluminación perfecta, de noche es casi más espectacular.


Sin lugar a dudas, Carcassonne tiene magia.

Desde un lugar perdido por los alrededores de Carcassonne, el bello perfil nocturno de la muralla.


6º día; domingo, 25 de agosto -645 Km-
Carcassonne, Narbonne, Valencia.

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Día de retorno, no se apareja la moto con el mismo ánimo que cuando tienes días de por medio, pero en fin, es lo que hay.

El río Aude, el Puente Viejo y la ciudadela amurallada de Cascassonne, queda así, en la retina. Y en mi mente, que por aquí anda la ruta de los Cátaros...
De Carcassonne a Narbone, por carrera nacional y hasta Valencia autovía, es el peaje que hay que pagar cuando has estirado los días de vacaciones.
Cruzar el sur de Francia de Oeste a Este -de Burdeos a Narbonne-, siguiendo la ruta de los pueblos medievales, ha sido para mí un descubrimiento...Tanto, que tendré que volver.